jueves, 10 de marzo de 2022

LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL EN EL CEMENTERIO DE TORRERO DE ZARAGOZA.

 

En el monte de Torrero, al sur de Zaragoza, se ubica, desde el año 1834, el cementerio más importante de la ciudad.
Tras atravesar la vieja puerta de acceso, accedemos a la vía principal de la necrópolis, conocida como andador Costa, que en su recto trazado norte-sur, muestra al paseante magníficos ejemplos de arte funerario, como la composición titulada “Memento Homo”, en la que puede verse la escultura de un hombre, cavando su propia tumba.
Enfrente, “El tiempo”, está representado por un anciano sedente, que con el torso desnudo, y una túnica cubriendo sus piernas, pasa las hojas del libro del discurrir de la vida, que sostiene entre sus manos.
Concluye el andador con el imponente mausoleo, erigido en honor de Joaquín Costa.
Tras su muerte, el 8 de febrero de 1911, los restos del ilustre aragonés salen de Graus con destino a Madrid, con la intención de que reposen en el pabellón de Hombres Ilustres.
Pero los vecinos de Zaragoza frustan ese propósito, y al llegar el tren a la estación del Arrabal, se saca el cuerpo del vagón y se traslada al ayuntamiento de Zaragoza, donde se instala la capilla ardiente.
Y de allí, el 12 de febrero, es conducido al cementerio de la ciudad, donde es inhumado.
El mausoleo se levanta extramuros del camposanto, en terreno laico, cumpliéndose de este modo la voluntad de Costa, manifestada en vida, de ser enterrado en un paraje natural.
Al estallar la guerra civil, el General Cabanellas, a la sazón responsable de la V División Orgánica, con sede en Zaragoza, se une a los sublevados, iniciando desde el primer momento la depuración de todos los ciudadanos con ideología marxista o republicana, produciéndose encarcelamientos y fusilamientos masivos.
De la prisión de Torrero, que se ha inaugurado en 1928, salen los presos que van a ser fusilados en el exterior de la tapia trasera del cercano cementerio, justo al lado de donde se levanta el panteón de Joaquín Costa.
Testigo privilegiado de tan dramáticos acontecimientos es el padre capuchino Gumersindo de Estella, que es trasladado de Navarra al convento de los franciscanos, de Zaragoza, como represalia por su actitud poco favorable a los militares rebeldes, Se le encomienda la capellanía de la prisión.
En el ejercicio de esta función religiosa asiste, espiritual y humanamente, a los presos
y condenados a muerte.
De lo vivido, deja doloroso testimonio en unos diarios, que se publican en 2003.
Son tantos los fusilados en ese muro, que el Ayuntamiento de la ciudad se ve en la necesidad de cavar, en el mes de agosto de 1936, dos zanjas de 500 metros de longitud, y de dos y cuatro metros de anchura, respectivamente, con el propósito de arrojar allí los cadáveres.
Para dirigirnos a ese lugar, es necesario volver sobre nuestros pasos, hasta el punto en el que se encuentran el andador de Costa y el de la fosa común.
Este último nos conduce a la plaza del mismo nombre, sobre la que se levanta una hermosa escultura, obra de José Bueno.
Tras atravesarla, dejando a nuestro paso una extensa planicie, plagada de tumbas excavadas en tierra, sobre la que corretean unos confiados conejos, llegamos a un larguísimo muro, que acoge centenares de nichos.
A sus pies, bajo el actual adoquinado, se excavan las zanjas donde se abandonan los cuerpos de unas dos mil setecientas víctimas.
Entre ellos, los correspondientes a los integrantes de la segunda bandera de la legión General Sanjurjo.
Creada en Zaragoza, en septiembre de 1936, se alistan en la misma individuos originarios del valle del Ebro que se han mantenido leales a la República, a cambio de no ser fusilados o encarcelados.
Problemas de indisciplina y frecuentes deserciones, llevan a la autoridad militar a disponer el fusilamiento de entre 300 y 400 de sus integrantes.
La masacre se lleva a término en el entorno de la Academia General Militar, trasladándose los cadáveres a las zanjas que se han abierto en el cementerio de Torrero.
En 1979, el alcalde Merino autoriza, a petición de los familiares de los miembros de la Legión Sanjurjo, la apertura de esas fosas comunes y el traslado de los restos de 175 navarros y riojanos, a sus localidades de origen.
Los más de dos mil quinientos cadáveres restantes, se inhuman en una nueva fosa común sobre cuya losa puede leerse: "En recuerdo a cuantos murieron por la libertad, y la democracia”.
Pero ¿qué ocurre con los muertos del llamado bando nacional? ¿Donde reposan sus cuerpos?
El 14 de julio de mil novecientos cuarenta y dos, el ayuntamiento de Zaragoza, adopta el acuerdo de levantar una capilla y dos manzanas de nichos, en las que se reagrupen los restos de tres mil novecientas treinta y seis víctimas.
Hoy, la capilla es un centro de interpretación de la naturaleza.
Pero los cadáveres de los miembros del bando nacional apenas permanecen veinte años en sus sepulturas. En mil novecientos sesenta y uno, 3.560 son exhumados y trasladados al Valle de los Caídos, un megalómano proyecto de Franco, que se construye entre 1940 y 1958, por trabajadores contratados por las empresas adjudicatarias de la obra, a los que se van añadiendo, meses después, presos políticos republicanos, que se acogen a la redención de penas por trabajo, conmutándose cinco días de prisión por cada día de trabajo, además de percibir un exiguo salario.
Los restos de 33847 miembros de ambos bandos, reposan en el conjunto monumental.
Pero Zaragoza no renuncia a tener su gran monumento funerario.
La iniciativa la promueve en 1941, el alcalde de la ciudad Francisco Caballero, si bien el proyecto no se concluye hasta 1954.
El conocido como “Monumento a los caídos”, obra de Manuel Aliaga, se instala en la plaza del Pilar, en el lugar que hoy ocupa la fuente de la hispanidad, y allí permanece hasta 1990, año en el que se traslada al cementerio de Torrero.
El reconocimiento a las víctimas del bando republicano, no llega hasta el año 2009. El 29 de septiembre, siendo regidor de la ciudad Juan Alberto Belloch, el plenario municipal aprueba por unanimidad erigir un monumento, que recupere la memoria, inidividual y colectiva, de cuantos mueren víctimas de la persecución franquista.
Diseñado por Fernando Bayo, Miguel Ángel Arrudi, y José María Castejón, se inaugura el 27 de octubre de 2010.
El eje central del cenotafio es un cubo de color rojo, circundado por una sucesión de 3543 placas de acero galvanizado, con el nombre y la edad de cada víctima, que forman una espiral de 500 metros de diámetro.
En una de las caras del cubo, puede leerse un verso de Cernuda: "Recuérdalo tú; y recuérdalo a otros".
Se inaugura el 27 de octubre de dos mil diez.
El 20 de agosto de mil novecientos cuarenta y seis, se produce la ejecución de Nicasio Sanz Quintana, un joven de 23 años, autor, según el diario “ABC”, de la muerte de dos policías municipales, cuando tratan de detenerle por un intento de atraco.
El periódico “La Nouvelle Espagne”, afirma, por el contrario, que se le condena por pegar pasquines antifranquistas en las calles de la ciudad.
Es el último fusilamiento que se produce en Zaragoza.
RECURSOS UTILIZADOS.
FONDOS DOCUMENTALES Y RECURSOS DIGITALES.
- Zaragoza a Costa. 1917-2017. Centenario de su mausoleo en el cementerio de Torrero. Ayuntamiento de Zaragoza. Dirección editorial: Guillermo Juberías.
- Rutas del cementerio de Torrero. “El cementerio, un lugar de memoria”. Julián Casanova”.
- “Fusilados en Zaragoza. 1936-1939. Tres años de asistencia espiritual a los reos”. Gumersindo de Estella. Mira Editores.
- El pasado oculto. Fascismo y violencia en Aragón (1936.1939). Julián Casanova, Ángela Cenarro, Julita Cifuentes, María Pilar Maluenda y María Pilar Salomón. Mira Editores.
- El ayuntamiento republicano de Zaragoza: Represión y olvido. Héctor Vicente Sánchez.
- Víctimas de la guerra civil española. Wikipedia.
- Unas 10.300 víctimas de cementerios y fosas de Aragón, en el Valle de los Caídos. Ramón J. Campo. 24 de octubre de 2019. Heraldo de Aragón.
- Fusilamientos en Zaragoza. Wikipedia.
- Web “Recuerda República, documento memoria”. En Zaragoza, más de 3.500 republicanos fueron atrozmente exterminados por agentes franquistas. Tulio Riomesta.
- Web “Gran Enciclopedia Aragonesa”. Voz “18 de julio de 1936”. Voz “Guerra Civil”. Aragón dividido en dos.
LIENZOS, GRABADOS Y FOTOGRAFÍAS.
- Duelo a garrotazos. Francisco de Goya y Lucientes. 1820-1823.
Técnica mixta sobre revestimiento mural trasladado a lienzo. Museo del Prado.
- Fotografía de Miguel Cabanellas Ferrer. Autor: Jalón Ángel. Biblioteca Digital Hispánica.
- Cartel de CNT-FAI. Etsy.
- Fotografías Heridos y muertos civiles por aviación y artillería. Madrid. Portal de Archivos Españoles.
- Portada del libro “Fusilados en Zaragoza. 1936-1939. Tres años de asistencia espiritual a los reos”. Gumersindo de Estella. Mira Editores.
- Llamamiento Legión Sanjurjo. Editorial Comuniter.
- Llamamiento Legión Sanjurjo. Editorial Comuniter.
- La legión maldita. Web “Literatura legionaria”
- Desfile militar con Franco en la Academia General Militar. 1930. Biblioteca Digital Hispánica.
- Exhumación restos legión Sanjurjo. Noticias de Navarra. Instituto Navarro de la Memoria.
- Certificados de traslados de restos de los cementerios al Valle de los Caídos. DARA.
- Vista aérea de la Cruz de los Caídos. Autor: Iñaki Urbez. Obtenida a través de GAZA. Origen: Grupo Facebook “Fotos antiguas Zaragoza”.
- Zaragoza. Monumento a los caídos. Templo del Pilar y torre de la Seo. Todocolección.
Valle de los Caídos. De Jorge Díaz Bes - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0,
VIDEO:
Valle de los Caídos. La obsesión de Franco.
Antena 3 TV.
MÚSICA:
Nocturno Op. 9 número 2
Frédéric Chopin.
Guitarra: Daniel Nistico.
GUIÓN, FOTOGRAFÍA Y MONTAJE:
Mario Maganto Berdejo.



miércoles, 2 de marzo de 2022

EL ANTIGUO MATADERO MUNICIPAL DE ZARAGOZA.

 

Aunque su destino definitivo es el de nuevo matadero municipal, en el año 1885 se inaugura el edificio que será sede de la Exposición Aragonesa, un evento regional que promueve en 1879 la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

Aún cuando la inauguración está prevista para el 1 de septiembre de 1885, una epidemia de cólera que se extiende por Zaragoza, obliga a retrasar el evento hasta el 20 de octubre de ese año.

En una superficie de 25.000 metros cuadrados, 11.000 de ellos construidos, se instalan 1300 expositores, nacionales y extranjeros.

Es autor de la redacción del proyecto constructivo un joven Ricardo Magdalena, que a los 28 años de edad diseña una obra de hermosura tal que en su momento se considera el mejor edificio de España en su género, siendo propuesto como modelo compositivo en la Escuela de Bellas Artes de París, y sirviendo de fuente de inspiración para obras similares en otras ciudades españolas y extranjeras.

En reconocimiento, el Ayuntamiento le otorga en propiedad la plaza de arquitecto municipal, sin oposición previa, encargándole en Ministerio de Fomento el diseño del proyecto de la Facultad de Medicina, ubicada en la plaza de Basilio Paraíso.

Hasta la inauguración de este matadero, la matanza de cerdos se realiza en la calle Escobar, en el entorno del actual Mercado Central, y la del resto de ganado en el barrio del Arrabal, macelos ambos que no reúnen las condiciones higiénicas adecuadas.

El nuevo matadero se ubica en la entonces llamada carretera al Mediterráneo, en la que después se denomina calle de Miguel Servet, número 57.

El conjunto se articula en torno a un patio central, de trazado ligeramente rectangular, con porches montados sobre pilares de piedra a lo largo de todo el contorno construido. Es el lugar de estacionamiento y carga de los carros.

Se accede al mismo por un cerramiento enrejado, con muro de vanos, en cuya parte central destaca un imponente arco, presidido por el escudo de la ciudad.

En el centro de la plaza se sitúa una escultura del Buen Pastor, obra de Dionisio Lasuén.

Tres grandes naves, de estructura basilical, dispuestas en forma de “U”, se destinan al degüello de los animales.

Se completa el inmueble con amplios corrales, con abrevaderos, las zonas de salazón de los cerdos, estancias de oreo, lavaderos de despojos de ovinos, zonas de sacrificio de aves, espacio para el almacenamiento de pezuñas, vestuarios, laboratorio micrográfico, oficinas y jardines.

En todo el conjunto constructivo se combinan cuatro materiales: el ladrillo, la piedra, el hierro y la madera.

En las naves, destacan los grandes ventanales, que proporcionan luz y ventilación, y las columnas de fundición, fabricadas por Averly, de 23 centímetros de diámetro, sobre las que descansan los armazones de madera que acogen los tejados de doble vertiente.

Este diseño le otorga a los interiores modernidad, luminosidad, ligereza y un amplio campo visual, a la vez que facilita las labores de higiene.

El matadero se utiliza como tal hasta los años setenta del siglo XX.

A partir de entonces, y sin una previa planificación del destino que ha de dársele al conjunto, se empiezan a habilitar equipamientos municipales que den respuesta a las demandas culturales de los vecinos de los barrios de “Las Fuentes” y “San José”.

En este proceso, carente del rigor que le podría haber otorgado un plan director previo, se van adaptando los espacios a las necesidades que van surgiendo, levantando nuevas edificaciones o destruyendo otras, sin ningún tipo de miramiento.

El conjunto pasa a denominarse “Centro Cívico Salvador Allende”.

La actuación más significativa y respetuosa con la obra de Magdalena, es la llevada a término en la denominada “nave del cerdo”, rehabilitada por Ricardo Usón para convertirla en la biblioteca municipal “Ricardo Magdalena”.

La del costado izquierdo, conocida como “nave de la ternera”, se restaura por la escuela taller “Ricardo Magdalena”, conforme al proyecto y dirección de obra del arquitecto Fernando Fernández Lázaro.

Las dependencias las ocupa en la actualidad el centro de formación municipal “Salvador Allende”, impartiéndose enseñanzas en instalaciones industriales, metal, madera, climatización, calidad, construcción e internet.

Mucho menos acertada es la intervención que se lleva a término en la nave mayor central, o nave del lanar, destinada al “Centro de Artesanía Aragonesa”, tras haberle cedido el Ayuntamiento de Zaragoza ese espacio al Gobierno de Aragón.

Redactan el proyecto los arquitectos Joaquín Magrazó y Fernando Used.

Aún cuando se aprecia la voluntad de respetar la estructura original en el interior de la nave principal, la adición de nuevas construcciones en torno a ella rompe visualmente con el conjunto original y con los volúmenes diseñados por Magdalena.

Lamentablemente, otras agresiones al conjunto han sido el derribo de una parte del muro perimetral, la utilización de una zona para cancha de baloncesto, o la destrucción de una de las edificaciones originarias para acoger una escuela infantil.

En la actualidad existen, además de los citados, los siguientes servicios: Centro Cívico, Junta Municipal de Distrito, salón de actos, diversos talleres, aula de manualidades, pista de petanca, centro de mayores, casa de juventud, centro municipal de tiempo libre, servicio de educación y servicio municipal de servicios sociales.

Pese a los inconvenientes citados, los vecinos de Zaragoza pueden disfrutar de una hermosa manifestación de arquitectura industrial, diseñada por uno de los más insignes arquitectos que ha dado Aragón: don Ricardo Magdalena.

RECURSOS UTILIZADOS

DOCUMENTALES Y WEB

- "¿Conservamos o destruimos el patrimonio industrial?. El caso del Matadero Municipal de Zaragoza (1889-1999)". Anagrama, número 14. 1999.

http://www.unizar.es/artigrama/pdf/14/3monografico/8.pdf

- "Consideraciones sobre la aparición de un nuevo tipo arquitectónico: A propósito de la configuración (reconfiguración) de la arquitectura de los mataderos en el cambio de siglo". Trabajo fin de grado. Autor: Francisco Javier Sancho Melús. Director: Luis Franco Lahoz. Escuela de Ingeniería y Arquitectura. 2013. Repositorio de la Universidad de Zaragoza.

http://zaguan.unizar.es

- El arquitecto Ricardo Magdalena. Autor: Regino Borobio Ojeda. Institución Fernando el Católico.

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/04/95/08borobioojeda.pdf

- Informe histórico artístico antiguo matadero municipal de Zaragoza.

http://www.zaragoza.es/pgou/edih/ServetMiguel055-057mataderoBCPCA.pdf

- Convocatoria Exposición aragonesa de 1885. Universidad de Granada.

https://digibug.ugr.es/handle/10481/30644

- Web "Gran Enciclopedia Aragonesa". Exposición Aragonesa de 1885.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=5397

- Exposición Aragonesa de 1885. Wikipedia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Exposici%C3%B3n_Aragonesa_de_1885

- Web Zaragoza Dinámica. Ayuntamiento de Zaragoza. Centro de Formación "Salvador Allende".

https://web.zaragozadinamica.es/empleabilidad/formacion/centros-de-formacion/centro-de-formacion-salvador-allende/

FOTOGRAFÍAS, PINTURAS Y GRABADOS.

- Inauguración oficial del concurso. El presidente de la "Sociedad Económica de Amigos del País" pronunciando el discurso de apertura. Dibujo de Marcelino de Unceta. Grabado de Arturo Carretera. Wikipedia.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Inauguraci%C3%B3n_oficial_del_concurso,_el_presidente_de_la_%C2%ABSociedad_Econ%C3%B3mica_de_Amigos_del_Pa%C3%ADs%C2%BB_pronunciando_el_discurso_de_apertura,_de_Marcelino_de_Unceta.jpg

- Alegoría de las tres Bellas Artes exaltando a la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, Manuel Bayeu. Encausto sobre tabla. 1799. Colección de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, Zaragoza.

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/33/35/20astorgano.pdf

- Inauguración de la Exposición Regional Aragonesa. Llegada del Emmo. Sr. Cardenal Benavides al local del concurso". Autor: Marcelino de Unceta. BDH. La Ilustración Española y Americana. Recurso obtenido en GAZA.

https://www.flickr.com/photos/zaragozaantigua/16471129949/in/photolist-omxN1M-vSHsDo-r6uR68-oD2HgT-Aq2kLU-VhNkAg-oEFkGt-vUkWij-ysCYkn-NYhNHh-qX1oJ7/

- Exposición Aragonesa 1885. Autor: J. Thomas. Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza. Recurso obtenido en GAZA.

https://www.flickr.com/photos/zaragozaantigua/14672382077/

- Ricardo Magdalena. Grupo Escolar Gascón y Marín. Detalle de la fachada. Autor: Ecelan. Wikipedia.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Zaragoza_-_Grupo_escolar_Gasc%C3%B3n_y_Mar%C3%ADn_-_Ricardo_Magdalena.jpg

- Antiguo Matadero Municipal de Zaragoza. 1886. Estudio Coyne. AHPZ. DARA

https://dara.aragon.es/opac/app/item/?vm=nv&ob=df:0&q=CALLE+MIGUEL+SERVET&p=0&st=.2.7.104.114.500035&pmp=%25foto%25,foto&i=365385

- Fachada Escuela de Bellas Artes de París. Autor: Selbymay. Wikimedia.

https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19850326

- Antiguo Matadero de Valencia. Tono Giménez. Flickr.

https://www.flickr.com/photos/tonogayora/3404930645/in/photolist-6bWVvf-6bzXbK-6bzZ1R-6bEd3b-6bWPuy-6bSx2x-6bE9mf-6bXhNh-6bWJiq-6bWLYU-6bEck3-6bWSP9-6bSFgK-6bzZWz-6bE6wb-6bSDgc-6bWHcW-6bA2Xp-6bA44a-6bWWpd-6bT7Eg-6bSJsg-6bWML1-6bWLfL-6bSGug-6bWK9J-6bTafM-4WFp6u

- Antiguo Matadero de Sevilla. Web Siglos de Sevilla.

https://siglosdesevilla.blogspot.com/2018/04/antiguo-matadero-municipal-regionalismo.html

- Un matadero en Hellebaek. Carl Bloch. Óleo sobre lienzo. Galería Nacional de Dinamarca. Europeana.

https://www.europeana.eu/es/item/2020903/KMS1622

-Zaragoza. Matadero. Archivo Municipal de Zaragoza. DARA.

http://www.zaragoza.es/nuba/app/item/?i=00316364

- Matadero. Carros de ganado en la plaza. AMZ.

http://www.zaragoza.es/nuba/app/item/?i=00315422

- Matadero Municipal. Foto Palacio. Zaragoza. Hacia 1930. AMZ.

http://www.zaragoza.es/nuba/app/item/?i=00317974

http://www.zaragoza.es/nuba/app/item/?i=00317975

-El matadero a vista de pájaro. AMZ. 1980

http://www.zaragoza.es/nuba/app/item/?i=01155538

MÚSICA

Sonata número 6.

Niccolò Paganini.

Violín: Soojin Han.

Piano: Youngsung Park.

Youtube.

https://youtu.be/CstQTo_mWGg

GUIÓN, FOTOGRAFÍA Y MONTAJE:

Mario Maganto Berdejo.


jueves, 17 de febrero de 2022

UN PASEO CULTURAL POR EL PARQUE JOSÉ ANTONIO LABORDETA, DE ZARAGOZA.

 

Son muchas las alternativas de ocio que ofrece el Parque José Antonio Labordeta, de Zaragoza: pasear, hacer deporte, leer, tomar el sol o disfrutar de la contemplación de la naturaleza.
Nosotros vamos a realizar un agradable paseo cultural, hablando someramente de aquellas personas a las que la sociedad quiso rendirles homenaje erigiéndoles, en este bonito parque, esculturas o monumentos, por haber destacado en alguna de las ramas del saber, del arte o de la generosidad humana.
Iniciamos nuestro recorrido, en la Avenida de los Bearneses, justo en el punto de intersección con el Paseo de San Sebastián.
Nos situamos en el costado izquierdo de la Avenida, dejando a nuestra derecha la Acequia de las Abdulas.
El primer monumento rinde homenaje a Joaquín Dicenta, nacido en Calatayud en 1862.
Joaquín Dicenta es un hombre de letras, que cultiva el periodismo, el teatro y la poesía. Alineado con la corriente naturalista, su obra aspira a reflejar la cruda realidad de la sociedad que le toca vivir.
Republicano y ateo, su descendencia destaca en el mundo de la interpretación, siendo sus más significativos representantes Manuel y Daniel Dicenta, esposo de Lola Herrera.
Durante el franquismo, su figura se relega a un segundo plano.
Seguimos paseando hasta alcanzar el memorial dedicado a Paco Martínez Soria.
Originario de Tarazona, inicia su vida profesional trabajando de dependiente y agente comercial. Durante la guerra civil pierde su empleo, por lo que decide internarse en el mundo de la actuación.
Afiliado a la CNT en tiempos de la república, en 1940 forma su propia compañía de teatro, lo que no le impide iniciar una exitosa y prolongada relación con el cine.
En los años cuarenta del siglo XX dirige el Teatro de la Zarzuela y en 1950 adquiere el teatro Talía, de Barcelona.
Bajo la dirección de Pedro Lazaga, protagoniza la película "La ciudad no es para mí", con la que consigue un rotundo éxito. Le siguen un buen número de largometrajes, que le consagran como uno de los actores más taquilleros.
Fallece en 1982.
A continuación, nos encontramos con el monumento a Miguel Fleta, quien preside, desde su pedestal, una bonita fuente.
Nace en Albalate de Cinca en diciembre de 1897, llega a ser uno de los más sobresalientes tenores que ha dado la lírica española.
Formado en el Conservatorio del Liceo de Barcelona, actúa en los teatros más importantes del mundo, incluidos el Metropolitan Opera House, de Nueva York, y la Scala de Milán, donde es dirigido por el propio Toscanini.
Afiliado a Falange, con la que colabora activamente, se cuenta la anecdota de que, al proclamarse la República, el portero del Teatro Gayarre de Pamplona le dice: "Don Miguel, ahora somos todos iguales", a lo que respondió el tenor: "Pues vaya usted a cantar, que ya me quedo yo en la puerta".
Fallece tempranamente, a los 37 años de edad, a causa de un grave trastorno renal.
Llegamos, seguidamente, al imponente monumento erigido con ocasión de la Exposición Hispano Francesa de 1908.
Instalado originariamente en el actual Paseo de Pamplona, se traslada en 1947 a su ubicación actual.
El león de bronce representa a la ciudad.
A su lado, dos niños, que llevan los atributos de Mercurio y una imagen de Minerva, recrean el Comercio y las Artes, respectivamente.
La otra parte del memorial, se dedica a Basilio Paraíso, nacido en Laluenga, Huesca, en 1849.
Basilio Paraíso es uno de los más ilustres representantes aragoneses de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX.
Licenciado en medicina, empresario, escritor y político, funda la emblemática fábrica de espejos "La Veneciana", que alcanza relevancia nacional.
De inicial adscripción republicana, preside la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Zaragoza y es miembro fundador de "Heraldo de Aragón".
En 1901 obtiene escaño en el Congreso de los Diputados, siendo nombrado posteriormente senador vitalicio.
La escultura de Basilio Paraíso se coloca años después de su muerte, pues en vida no se consideró digno de tal homenaje.
Seguimos avanzando hasta el final de la avenida, donde podemos disfrutar de un bonito estanque, que bordearemos para iniciar el camino de retorno por el otro costado de la Avenida de los Bearneses.
Durante el trayecto, iremos internándonos por sus diferentes espacios, a la búsqueda de memoriales significativos, como el erigido en 1967, en honor del nicaragüense Rubén Darío, con ocasión del centenario de su nacimiento.
Ubicado en el entorno de la Rosaleda, el conjunto está constituido por un irregular pedestal de piedra, coronado por la figura estilizada de un niño desnudo que, con los brazos extendidos, atrapa a la poesía, simbolizada por una estrella.
Antes de llegar al Paseo de San Sebastián, nos detenemos nuevamente para rendir homenaje a Isabel Zapata, cuya placa se erige en la tapia sur del Jardín Botánico.
Nacida en Zaragoza, pero originaria de Andorra, pertenece a una destacada familia de joteros.
Nacida en 1904, ejerce, durante casi cuarenta años, como profesora en la Escuela Municipal de Jota de Zaragoza.
También dirige el grupo folclórico "Raza Aragonesa" y funda los Coros y danzas de la Sección Femenina, de Zaragoza.
Retornando a la travesía de los Bearneses, avanzamos hasta alcanzar la glorieta de las 13 rosas, presidida por trece placas de acero galvanizado, que rememoran los nombres de trece mujeres, de entre 18 y 29 años, algunas de ellas integrantes de las Juventudes Socialistas Unificadas, que son fusiladas en Madrid, el 5 de agosto de 1939, tras ser condenadas por el bando franquista, cuatro meses después de finalizada la guerra civil.
Tras ascender por las escalinatas que nos conducen hasta la cima del cabezo, llegamos a la fuente sobre la que se alza la imponente efigie de Alfonso I el Batallador, cuarto rey del pequeño reino de Aragón, que conquista la ciudad de Zaragoza, en manos musulmanas hasta el año 1118.
La estatua, se inspira en la obra pictórica de Francisco Pradilla. El conjunto escultural alcanza los 15 metros de altura.
El monarca, con gesto sereno, contempla desde su elevada atalaya, la urbe que acaba de incorporar a su reino.
A sus pies, en posición desafiante, el león, símbolo de la ciudad.
Reanudamos nuestro paseo, en dirección contraria a la que el rey dirige la vista, buscando nuestro siguiente objetivo: la efigie de Vicente Galbe.
Este concejal zaragozano disfruta merecidamente del reconocimiento de la ciudad, ya que, desde ese cargo municipal, impulsa, durante la primera década del siglo XX, la construcción del parque que estamos visitando, y que se inaugura en 1929 por Miguel Primo de Rivera.
Muy cerca, se encuentra el monumento erigido en honor de aquellos aragoneses que sufrieron los campos de concentración nazis.
En 1985, la asociación "Amical de Mathausen" decide conmemorar, en Zaragoza, el 40 aniversario de la liberación de los campos de concentración.
El alcalde de la ciudad, Ramón Sainz de Varanda, encarga al arquitecto Fernando Fernández Lázaro que realice un monumento que rememore tales hechos.
El autor, opta por una solución minimalista.
Cuatro columnas de cemento recrean las barras de la bandera aragonesa, que en este caso, simbolizan las rejas de los campos de exterminio.
Volvemos sobre nuestros pasos, para descender la escalinata que nos conduce nuevamente a la desembocadura de la cascada para desde allí, girando a la derecha, adentrarnos en el Bosque de la Amistad, donde, sobre un pedestal, reposa el busto de Simón Bolívar, donado a la ciudad por el gobierno de Venezuela en 1970.
Este caraqueño, nacido en 1783, es uno de los grandes protagonistas de la emancipación de la América hispana.
La última parte de nuestro recorrido, la iniciamos en el Paseo de Manuel Azaña, tomando como referencia la estación del tren “Chu-Chú.
Siguiendo la ruta de la atracción infantil, localizamos a nuestra derecha uno de los más notables monumentos que adornan el parque.
Se trata del erigido en honor del Doctor Félix Cerrada, en el año 1929, a iniciativa del Colegio de Médicos de Zaragoza.
Nacido en Hernani, en 1857, se licencia en medicina en la Universidad de la capital aragonesa, donde ocupa una cátedra.
Atraído por la política, ostenta durante un tiempo la presidencia de la Diputación Provincial y la alcaldía de la ciudad.
Desde este último cargo, impulsa importantes actuaciones, como la red de alcantarillado, la beneficencia municipal y la repoblación del cabezo Buenavista.
Dos pedestales unidos por un murete, conforman el conjunto arquitectónico. Sobre el de mayor altura, se sitúa el busto del doctor Cerrada.
En el otro, el centauro Quirón, quién inicia a Esculapio en los secretos de la medicina.
Enfrente, se localiza el busto de Eusebio Blasco Soler, periodista, político y literato, nacido en Zaragoza en 1844.
Activista político progresista y prolífico autor, se relaciona con importantes personalidades de la época, como el tenor Gayarre o Gustavo Adolfo Bécquer.
Políticamente, con el discurrir de los años, evoluciona hacia posiciones monárquicas, llegando a desempeñar responsabilidades administrativas, durante el mandato de Cánovas.
Tras Eusebio Blasco puede disfrutarse de un bonito pozo.
En el mismo costado, tras avanzar unas decenas de metros, se llega al memorial de Luis María López Allué, originario de Barluenga, un pueblecito de la provincia de Huesca.
Estudia la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza, llegando a presidir la corporación municipal oscense.
Dirige “El Diario de Huesca”, cultiva la la poesía, la novela y el cuento, centrando el hilo argumental de sus obras en el costumbrismo aragonés.
Capuletos y Montescos”, publicada en 1900, es su obra más destacada.
Tras cambiar nuevamente de acera, descendemos por una suave pradera hasta llegar a la efigie de José Pardo Sastrón, nacido en 1822, en la localidad de Torrecilla de Alcañiz.
Farmacéutico de profesión, es, junto con Francisco Loscos Bernal, un destacado botánico que dedica buena parte de su vida a catalogar la flora de su comarca natal.
Fundador de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, ostenta la condición de comendador de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
Finalizamos nuestro recorrido en la pradera del Rincón de Goya, donde se puede disfrutar de la “Dama Ibérica”, también conocida como “Dama de Zaragoza”, o como el “Monumento al origen”.
Se trata de un impresionante busto femenino, de piedra de la Puebla de Albortón, tallado en ese mismo lugar por escultores integrantes de la Asociación Cultural Pablo Gargallo.
Dispuesta directamente sobre el suelo, sin ningún pedestal que la ampare, parece inspirarse en el arte ibérico, guardando no pocas similitudes con la Dama de Elche.
MÚSICA
Bolero inesperado.
Paco Santiago González.
GUIÓN, FOTOGRAFÍA Y MONTAJE:
Mario Maganto Berdejo.

lunes, 24 de enero de 2022

SANTA ENGRACIA LOS 18 MÁRTIRES Y LAS SANTAS MASAS

 

Ya desde los orígenes del cristianismo, los seguidores de Jesús son víctimas de persecución, primero por parte de los propios judíos, que consideran que el judaísmo nazareno se aparta de la Torá, en algunas cuestiones, y luego por las autoridades romanas.
Y es que el modo de vida cristiano, inspirado en valores tales como la fraternidad y la caridad, y en el reconocimiento de la existencia de un único Dios y de una nueva vida, más allá de la muerte, atrae a sectores sociales de toda condición, pero pone en cuestión los cimientos sobre los que se edifica el Imperio Romano.
Es Nerón quién inaugura el ciclo de persecuciones a los nazarenos, acusándoles de haber provocado el incendio de Roma.
Juliano el Apóstata, en la segunda mitad del siglo IV, es el último emperador que oprime a los cristianos, violentando el Edicto de Milán, promulgado por Constantino en el año 313, en virtud del cuál se establece la libertad religiosa en el seno del imperio.
A mediados del siglo III, existe una importante comunidad cristiana en la ciudad de Caesar Augusta, fundada aproximadamente en el año 14 antes de nuestra era por legionarios licenciados, que han luchado con Augusto en Hispania.
Cuenta la tradición que, siendo emperador Diocleciano, una joven princesa lusitana, llamada Engracia, parte de la ciudad de Bracara Augusta en dirección a la Galia Narbonense, donde va a contraer matrimonio con un notable del lugar.
Viajan con ella su tío Lupercio, una sirvienta y dieciséis caballeros que la escoltan.
Al llegar a Caesar Augusta, es informada de que algunos cristianos han sufrido martirio.
Indignada, comparece ante Publio Daciano, gobernador de la Hispania Citerior, para recriminarle su conducta.
Prendado de la belleza de la joven, trata de seducirla, pero al ser rechazado, descarga su ira contra los acompañantes de Engracia, que son azotados y decapitados.
Ante la perseverancia de la joven en su virginidad y en su fe, el dignatario romano decide someterla a terribles torturas.
Amarrada a una columna, es flagelada y atada posteriormente a un tiro de caballos, que la arrastra por las calles de la ciudad.
Seguidamente, es sujetada a una cruz en forma de aspa, siéndole rasgados los músculos con garras de acero y extraída una parte del hígado.
Tras amputarle un pecho, dejando visible el corazón, es abandonada en su celda, donde se le ulceran las heridas.
Finalmente, Daciano decide poner fin a la vida de Engracia, ordenando que se le perfore la cabeza con un clavo.
Pese a tamaña crueldad, los miembros de la comunidad cristiana se mantienen en la fe, por lo que el gobernador determina acabar con todos ellos.
Con el propósito de desenmascarar a los seguidores del Nazareno que moran en la localidad, maquina un malévolo plan.
Publica un pregón por toda la ciudad, reconociendo a los cristianos el derecho a profesar su religión, pero con la condición de que abandonen Caesar Augusta.
Entre tanto, los guardias romanos se ocultan en el extrarradio de la urbe.
Los cristianos salen por la puerta Cinegia, y en el lugar de la Plaza de España en el que hoy se levanta el monumento a los mártires de la religión y de la patria, son vilmente asesinados.
En memoria de todos ellos se erige en el siglo XV un templete con una cruz en el centro. El memorial desaparece durante la guerra de la Independencia.
Conocedor de que es costumbre de los cristianos recoger los restos de sus mártires, para darles honrosa sepultura, ordena Daciano que sean entregados al fuego, hasta convertirlos en cenizas.
Y para evitar que puedan recoger esos mínimos residuos, dispone que todos los presos comunes de la ciudad sean llevados a ese lugar. Allí les cortan la cabeza, se incineran sus cuerpos y se mezclan las cenizas con las de los mártires cristianos.
Pero ni aún así logra su propósito el gobernador.
Por voluntad divina, las cenizas de los delincuentes son arrastradas por el viento, mientras que las de los cristianos conforman una consistente masa, de una blancura inmaculada, que deja testimonio de la belleza de sus almas.
Los hermanos en la fe que sobreviven a la matanza, recogen los sagrados residuos, entre los que se encuentran gotas de sangre coagulada, y los ocultan extramuros, en el campo, en el mismo lugar en el que descansan los restos de Engracia y sus leales.
Cuando, finalmente, es instituida la libertad de culto, los creyentes construyen una capilla subterránea en el mismo sitio en el que fueron depositadas originariamente las reliquias.
A los hechos que acaban de relatarse, se refieren autores de diferentes épocas.
En un pasionario de principios del siglo VII, se habla de "los Innumerables Mártires de Zaragoza".
El jesuita Román de la Higuera, sin ningún tipo de pudor, se inventa a finales del siglo XVI unos supuestos documentos pretéritos, al amparo de los cuales construye un relato a su conveniencia.
Poco después, el canónigo de la catedral de El Salvador, Martín Carrillo, dejándose llevar por el amor a Zaragoza, su ciudad natal, elabora una narración sumamente elogiosa de nuestros mártires, pero carente de rigor.
El agustino Manuel Risco, acreditado cronista del siglo XVIII, trata de extraer del relato construido a lo largo de los siglos, aquellos datos que tienen fundamento histórico.
Es el poeta calagurritano Aurelio Clemente Prudencio, nacido en el año 348 y muy vinculado a la ciudad cesaraugustana, quien deja testimonio fidedigno de lo ocurrido.
Criado en una acomodada familia hispanoromana, seguidora de Cristo, Prudencio es considerado un destacado teólogo, filósofo, jurisconsulto, y uno de los más notables poetas de su centuria.
Ejerce como jurista y desempeña la prefectura en importantes ciudades, siendo llamado a la corte por el emperador Teodosio.
A los 57 años, inspirado por la gracia divina, retorna a Hispania, donde produce buena parte de su obra lírica, entre la que destaca el “Libro de las Coronas”, dedicado en su mayor parte a los hispanos que sufren la persecución y el martirio.
Publicado siglo y medio después de que se hayan producido los hechos que describe, las fuentes de Prudencio son las “Actas de los mártires” y la tradición oral.
En el himno IV, titulado “En honor de los 18 mártires de Zaragoza”, relata que los restos de todos ellos se guardan en un solo sepulcro, y que únicamente Cartago y Roma superan a Zaragoza, en cuanto al número de víctimas inmoladas por mantenerse leales a su fe.
Da testimonio igualmente de los tormentos infligidos a santa Engracia, a la que el verdugo le desgarra el costado, le lacera los miembros y le corta los pechos, dejando visibles los pulmones y el corazón, siéndole arrancada con unas tenazas parte del hígado.
Según el poeta, la santa sobrevive al martirio, viviendo el resto de sus días sumida en terribles dolores.
Hoy sabemos que estos hechos se producen en torno al año 257, gobernando Valeriano, y no Docleciano como recogen las fuentes antiguas.
Los dieciocho mártires de Zaragoza, probablemente miembros de la comunidad cristiana local, al igual que Engracia, son: Apodemo, Ceciliano, Evencio, Félix, Frontón, Julia, Lupercio, Marcial, Optato, Primitivo, Publio, Quintiliano, Suceso, Urbano, Casiano, Fausto, Januario y Matutino.
Los restos de los amigos y familiares de la santa, según Prudencio, son depositados en un mismo sepulcro.
En la actual plaza de Santa Engracia, en la ciudad de Zaragoza, se erige la Basílica menor del mismo nombre.
El espacio sobre el que hoy se levanta el templo, es lugar sagrado desde mediados del siglo III, por cuanto es en ese entorno donde se ocultan los restos de los mártires sacrificados en tiempos de Valeriano.
Los restos de la cimentación de un primitivo santuario, localizados e identificados recientemente por el equipo arqueológico del profesor Mostalac, corresponden al siglo IV.
Restos que pertenecen al mismo periodo que los dos sarcófagos paleocristianos procedentes de un cementerio cercano y que la base de hormigón romano sobre la que reposa un baptisterio de época medieval.
Hoy sabemos que es de esa centuria un conjunto paleocristiano, que se integra en un espacio delimitado por la actual plaza de Santa Engracia, la calle Hernando de Aragón y el punto de confluencia de la calle Joaquín Costa con la plaza de los Sitios.
Forman parte de ese conjunto la basílica y el baptisterio, una necrópolis cristiana y un espacio, con forma de cruz, dedicado al culto a los mártires, denominado martyrium.
Algunas fuentes relatan que, ya en el medievo, existe un monasterio llamado de “las Santas Masas”, desde el que San Braulio dirige una fecunda escuela episcopal, constituyendo un foco cultural y religioso de primer orden.
Juan II de Aragón, que al ser operado de cataratas somete a la intercesión de Santa Engracia su curación, dispone que sobre el antigüo monasterio se levante un nuevo y fastuoso cenobio.
Inicia las obras su hijo, Fernando el Católico, concluyéndolas el emperador Carlos V. Allí se instala una comunidad de la orden de los Jerónimos.
Durante la guerra de la Independencia, el convento sufre el terrible asedio de las tropas francesas.
En la noche del 13 al 14 de agosto de 1808, los galos levantan el primer sitio de la ciudad, pero no sin antes volar el Monasterio con una mina de más de 300 kilos de pólvora.
Durante el segundo sitio, acaban con lo poco que se mantiene en pie, siendo los polacos del segundo regimiento del Vístula, los que se apoderan de lo que queda del edificio, tras librar un terrible combate, en el que soldados, mujeres, y hasta niños, defienden palmo a palmo el recinto sagrado.
El posterior abandono y la lamentable decisión del consistorio de arrasar en 1836 con lo poco que queda del sagrado lugar, pone término a uno de los monumentos más importantes de la ciudad.
Únicamente se preserva la cripta, que se reabre en 1819, tras los trabajos de desescombro y rehabilitación realizados por José de Yarza.
Tras ser declarado Monumento Nacional en 1882, se redacta el proyecto del actual templo por el arquitecto Mariano López, iniciándose las obras en 1891.
La portada renacentista que da acceso a la basílica es el único vestigio que pervive en la actualidad del anterior templo.
En su interior se ubica la cripta, a la que se puede acceder desde la iglesia, por el costado de la epístola, o desde la calle Tomás Castellano.
En el descansillo de las escaleras que dan acceso al hipogeo, destaca un impresionante relieve que describe el martirio de San Esteban y en el costado izquierdo una placa en la que se han grabado los versos que Prudencio dedica a los 18 mártires y a Engracia.
Concluida la escalinata, destaca la imponente imagen de Santa Engracia.
Delante de ella, una antigua pila de piedra utilizada para administrar el sacramento del bautismo, por infusión, sustitutivo del bautismo por inmersión, practicado con anterioridad en la piscina bautismal de época visigoda, que se muestra bajo un suelo transparente. Es de planta poligonal, con una superficie de unos quince metros cuadrados.
A la derecha, una imagen de la Virgen, tallada por José Llimona, preside la capilla de las Santas Masas.
A la izquierda, tras atravesar las rejas de acceso, sobre las que se recrea el martirio de San Lamberto, se accede al templo subterráneo, de planta rectangular, con cinco naves, separadas por pilares.
A la diestra de las verjas de entrada, se conserva un fragmento, de la supuesta columna en la que es azotada Engracia.
Avanzando por el pasillo central, llegamos a un exágono, trazado en el suelo, que bordea el brocal del pozo en el que yace una turba innumerable de mártires.
Preside la pared central del templo la imagen gótica, en alabastro, de Santa Engracia, atribuida al maestro Ans.
Se aprecia en su frente un clavo incustrado, que, junto con la corona, es un añadido del siglo XIX.
En la mano derecha muestra un libro abierto, y en la izquierda, la palma martirial.
Flanquean la imagen los compañeros de la santa, de factura posterior.
Bajo el conjunto escultórico sobresale un imponente sarcófago de color rojizo, de brocatel de Tortosa, carente de adornos.
Curiosamente, es del mismo tipo de piedra con el que está fabricada la columna de la virgen del Pilar, que se venera en su Basílica.
Originariamente, los restos de Engracia reposan en este sarcófago, que hoy ocupan sus compañeros mártires.
Durante el siglo V se obtienen reliquias líquidas de Engracia, introduciendo aceite por la parte superior del sepulcro, para recogerlo después a través del agujero que se ha horadado en un costado del mismo, una vez que ha pasado por los restos de la santa. Esta reliquia la conserva el propietario en una pequeña ampullae, que cuelga cerca de su corazón.
En el siglo VI, los restos de Engracia y de sus compañeros, son depositados en el sarcófago romano de la “receptio animae”, al que se le practica una abertura rectangular por la parte posterior, a través de la cual el sacerdote introduce un trozo de paño que, con el contacto de la santa, se transforma en una brandea, o reliquia sólida, o de contacto.
Este sarcófago, al igual que el de la “Trilogía Petrina”, es de la primera mitad del siglo IV.
Labrados en los talleres imperiales de Roma, se cree que llegan en barco hasta el puerto pluvial de la ciudad.
El sarcófago de la “Receptio animae” o de la “Asunción”, de mármol de la isla de Mármara, es así denominado por la escena que se recrea en su friso principal.
En uno de los costados aparecen Adán y Eva, cubriéndose con sendas hojas sus partes pudendas, mientras que la mujer se lleva la manzana a la boca; en el tronco del árbol de la ciencia del bien y del mal, puede verse enroscada a la serpiente; a la derecha de Eva, un joven cubierto con túnica y palio, al que algunos consideran que es Dios y otros un ángel. A cada lado del árbol, un haz de espigas y un cordero, símbolos ambos del trabajo o de la maldición divina, en virtud de la cual los hombres deberán ganar el sustento con el sudor de su frente.
En el otro costado, la figura central es Dios/Hijo, sujetando con la mano derecha un haz de espigas, y con la izquierda un cordero.
A ambos lados, Adán y Eva le contemplan, mientras que un anciano barbado apoya la mano derecha sobre el hombro del primer hombre.
Cabe deducir que con esta imagen el autor recrea el papel asumido por Cristo, de redentor de toda la especie humana.
El friso central se inaugura con un atlante que precede a una mujer protagonizando tres escenas diferentes:
A la izquierda, su comparecencia, de rodillas, ante el Juez universal, que es Cristo, quien impone la mano derecha sobre su cabeza.
En el centro, el acto mismo del juicio.
A la derecha, la mano de Dios Padre toma la de la difunta y la asciende a los cielos. Es el momento de la retribución escatológica, o salvación de su ánima.
Le siguen la curación del ciego y el milagro de las bodas de Caná, o de la conversión del agua en vino, concluyéndose con un nuevo atlante, que junto con el anterior, sostienen la bóveda celeste.
El sarcófago de la Trilogía Petrina, en cuya tapa aparece tallado el nombre de San Lamberto, está esculpido en mármol de Paro.
Son tres las escenas que recrea de Pedro: el milagro de la fuente, su arresto, y el canto del gallo.
El centro del frontal está ocupado por una orante que actúa como elemento separador de las escenas que se acaban de citar, de las que se refieren a algunos de los milagros realizados por Jesús: la curación del ciego, el prodigio de Caná, la multiplicación de los panes y los peces y la resurrección de Lázaro.
Estos sarcófagos proceden de la cercana necrópolis romana.
Según información que le facilita Domingo de Tarba, en carta dirigida al rey Jaime II, en 1319 aparece un sarcófago conteniendo restos de unos mártires innominados. Ese hallazgo lo sitúa Zurita en 1389, concretando que guardan las reliquias de Engracia y Lupercio.
Es en este arca de piedra, ubicado debajo del altar principal de la basílica, donde reposan hoy sus restos.
En la denominada “urna de las reliquias” pueden contemplarse, a la izquierda del espectador, el cráneo de San Lupercio y un recipiente conteniendo una porción de las Santas Masas.
En el centro, el cráneo de Santa Engracia, junto con un fragmento del clavo con el que le taladran la cabeza.
A la derecha, el cráneo de San Lamberto y restos de su sangre coagulada.
A la derecha, el cráneo de San Lamberto, y restos de su sangre coagulada.
Todo lo relatado, es prueba fehaciente de que la Basílica de Santa Engracia, acoge en su interior, uno de los más antiguos testimonios de la fe zaragozana, y del modo de vida de las primeras comunidades cristianas, en el seno del imperio romano.
FUENTES
DOCUMENTALES Y ONLINE
- Los principios del cristianismo en Zaragoza en torno a Nuestra Señora del Pilar y Santa Engracia. Los orígenes del culto y sus primeras plasmaciones artísticas en los siglos XV y XVI. Susana Martín Casanova.
https://zaguan.unizar.es/record/69552/files/TAZ-TFG-2018-080.pdf
- Los primeros cristianos en Aragón. Francisco Beltrán Lloris.
https://www.fundacioncai.es/portal2006Files/UserFiles/File2/62.%20PRIMEROS%20CRISTIANOS.pdf
- Lo que el mundo antigüo escribió sobre Caesaraugusta. Guillermo Fatás. Cuadernos de Zaragoza. Número 15.
http://www.zaragoza.es/contenidos/cultura/publicaciones/CUADERNOS_ZARAGOZA/9939.pdf
- Santa Engracia. Virgen y mártir.
http://www.vidasejemplares.org/Santos/SantaEngracia.pdf
- Supra Devotionem. Reliquias, cultos y comportamientos colectivos a lo largo de la historia. Francisco José Alfaro Pérez y Carolina Naya Franco. Universidad de Zaragoza.
https://zaguan.unizar.es/record/79657/files/BOOK-2019-034.pdf
- Causas y consecuencias de la ruptura entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II. Mario Javier Saban.
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- Psycomaquia. Marco Aurelio Prudencio. Traducción de don Josef Felix Cano, catedrático de Latinidad y Retórica en la ciudad de Palencia. 1794. Biblioteca Digital Hispánica.
http://bdh.bne.es/bnesearch/CompleteSearch.do?showYearItems=&field=todos&advanced=false&exact=on&textH=&completeText=&text=psychomachia&pageSize=1&pageSizeAbrv=30&pageNumber=3
- La iconografía del ciclo de Adán y Eva en el sarcófago de la Receptio animae de la basílica menor de santa Engracia (Zaragoza). Antonio Mostalac Carrillo.
https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/34/03/51mostalac.pdf
- Basílica Parroquia de Santa Engracia, Zaragoza, en los 175 años de la reconstrucción de la cripta de los Innumerables Mártires (1819-1994). Manuel Laguéns Moliner. Diputación Provincial de Zaragoza.
https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/17/61/03laguensmoliner.pdf
- Aurelio Prudencio. Obras Completas en latín y castellano. Versión e introducciones particulares de D. José Guillén. Biblioteca de autores cristianos. Madrid. 1950.
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- Historia del glorioso San Valero obispo de la ciudad de Zaragoza. Con los Martirios de San Vicente, Santa Engracia, San Lamberto y los innumerables martyres, naturales, patrones y protectores de la ciudad de Zaragoza. 1615. Martín Carrillo.
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- España Sagrada. Tomo XXX. Padre Fray Manuel Risco, de la Orden de los Agustinos.
https://books.google.de/books?id=HG4OAAAAQAAJ&pg=PA260#v=onepage&q&f=false
- La ejecución de los mártires cristianos en el imperio romano. María Amparo Mateo Donet.
https://www.um.es/cepoat/publicaciones/wp-content/uploads/2018/06/La_Ejecucion_de_los_Martires_cristianos.pdf
- Página web de la Basílica parroquial de Santa Engracia.
https://www.basilicasantaengracia.es/
- Prudencio y el libro de las coronas. Clásicos de historia.
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- Los innumerables mártires de Zaragoza o Santas Masas. Web Gran Enciclopedia Aragonesa.
http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=7110&voz_id_origen=11482
- España en la historia. Santa Engracia y Zaragoza, una estrecha relación. Jaime Sogas.
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- Claustro de Santa Engracia. Extraido del volumen España artística y Monumental. BDH.
http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000130612&page=1
- Vista exterior del convento de Santa Engracia. Voyage pittoresque et historique de l'Espagne. Robert Daudet, Alexandre de Laborde. BDH
http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000151816
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http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002842
- Defensa del Convento de Santa Engracia de Zaragoza, 1809. 1890. Óleo sobre lienzo. Nicolas Megía Márquez. Museo del Prado.
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- Ruinas del antiguo monasterio de Santa Engracia. 1889. Fotografía extraida del catálogo "Zaragoza en la mirada ajena". Instantáneas del archivo Roger-Viollet de París: J. Lévy et Cie, 1889. Fotografía realizada por un equipo de anónimos profesionales, comisionados de la empresa parisina "J.Lévy et Cie", formada por el veterano y prestigioso fotógrafo Juels Lévy y sus hijos Ernest y Lucien.
- Zaragoza Vista de las ruinas del Convento de Sta. Engracia. Anselmo María Coyne.
1878-1881?. BDH.
http://bdh.bne.es/bnesearch/CompleteSearch.do?showYearItems=&field=todos&advanced=false&exact=on&textH=&completeText=&text=santa+engracia&pageSize=1&pageSizeAbrv=30&pageNumber=26
Plaza de Santa Engracia 1908. GAZA. Extraída de la web "todocolección.net"
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VÍDEOS
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- Legiones romanas: formación en testudo (tortuga). Fragmento de la película "La legión del águila). Miguel Ángel Gómez Moreno. Youtube
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- Reportaje Arde Lucus 2010. Arde Lucus. Youtube.
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- 20190509 Linares 28. Fiestas de Cástulo. Desfile inaugural. Linares 28. Youtube.
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MÚSICA.
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TEXTOS Y EDICIÓN.
Mario Maganto Berdejo.

LA CÁRCEL DE TORRERO DE ZARAGOZA.

La prisión provincial de Torrero se inaugura en 1928 por el Presidente del Consejo de MInistros, Miguel Primo de Rivera. Toma así el relevo ...