martes, 18 de diciembre de 2007

Petirrojo (Erithacus rubecula)


Taxonomía
Orden: Passeriformes
Familia: Turdidae

El petirrojo es una de las aves que más atrae la atención del ser humano por la multitud de características que posee, todas ellas del agrado del hombre. Es un pájaro cantor; el pecho y la cara presenta preciosas tonalidades naranjas que destacan entre el gris del plumaje y el blanco del abdomen; es confiado, por lo que no sólo no rehuye la presencia humana si no que, por el contrario, busca su compañía; los invertebrados forman parte de su dieta alimenticia (además de las bayas y pequeños frutos), resultando ser un gran aliado del agricultor.

Del tamaño de un gorrión (unos 14 cm.) frecuenta los bosques y los terrenos húmedos con vegetación, habiéndose integrado perfectamente en las grandes ciudades siendo frecuente su presencia en parques y jardines.

En esta especie, el macho y la hembra emiten melodiosos trinos matutinos y crepusculares durante los seis primeros meses del año. Suele oírse su canto junto con el del mirlo y el del colirrojo tizón, conformando una auténtica orquesta.
Animal un tanto agresivo, se sirve del color rojizo de su cuerpo para espantar a sus enemigos, con los que no duda en enfrentarse si invaden su territorio haciendo uso, si fuera preciso, del pico y de las patas.

En la época del celo el macho se ocupa de alimentar a la hembra, que construye el nido, de hojas y tallos, en los desniveles del suelo, oculto bajo la hierba, o en las oquedades de los árboles.

Suele realizar dos puestas (en abril y julio), incubando de cinco a siete huevos en cada una de ellas durante un periodo de 13 ó 14 días.

Los adultos (tanto macho como hembra) no presentan riesgo de confusión con otras especies. No sucede lo mismo con los especimenes jovenes, que pueden confundirse con los ruiseñores ya que carecen de los tonos anaranjados de los adultos.

Sus hábitos nutritivos hacen de él un animal con costumbres terrestres, siendo frecuente verlo caminar a grandes saltos en busca de lombrices e insectos. En los huertos, acude allá donde el agricultor ha removido la tierra.

En España la población de petirrojos aumenta en invierno ya que a la población autóctona ha de añadirse la que llega del norte de Europa.

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