miércoles, 8 de febrero de 2012

Eudyptes chrysocome (Pingüino saltarrocas austral; pingüino de penacho amarillo austral; pájaro-niño...)


Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Aves
Orden: Sphenisciformes
Familia: Spheniscidae
Género: Eudyptes
Especie: E. chrysocome
Nombe binomial: Eudyptes chrysocome
Nombre comun: Pingüino saltarrocas austral; pingüino de penacho amarillo austral; pájaro-niño...

Dentro del mundo de las aves, hay diecisietes especies acuáticas que carecen de la capacidad de volar. Todas ellas reciben la denominación vulgar de pingüinos.
En su lucha por adaptarse al entorno, las alas de los pingüinos, que son alargadas, estrechas y planas, han dejado de ser útiles para el vuelo pero se han convertido en unas espléndidas extremidades natatorias que, a modo de aletas, les permiten impulsarse y desplazarse por el agua con gran agilidad. Las patas, palmeadas, muy cortas y situadas en la extremidad trasera del cuerpo, son utilizadas como timones.
Por el contrario, en la superficie terrestre sus movimientos son torpes, imprecisos, manteniendo siempre el cuerpo muy erguido. Estas características son la que dieron lugar a los apelativos peyorativos de "pájaro bobo" o "pájaro niño".
En el imaginario colectivo, el hábitat de estas criaturas se situa en las grandes superficies heladas del hemisferio sur del planeta. Aunque esto es así en buena medida, lo cierto es que estas simpáticas criaturas son capaces de vivir en zonas más cálidas de Sudamerica, Australia y el sur de África. De hecho, una especie de pingüino, el de las Galápagos, se ha instalado en la línea ecuatorial.
El género eudyptes es el más númeroso en cuanto a especies y también por la cantidad de ejemplares que se integran en el mismo. Son conocidos vulgarmente como pingüinos crestados.
Existe discrepancia en cuanto al número de especies del género eudyptes. Para unos son seis; otros elevan el número a siete:
- Chrysocome
- Chrysolophus
- Moseleyi (para algunos científicos, subespecie de la especie chrysocome).
- Pachyrhynchus
- Robustus
- Schlegeli
- Sclateri
La especie eudyptes chrysocome, con algo menos de sesenta centímetros de longitud y entre dos kilos y medio y tres de peso, es la  más pequeña del género.
Sus signos distintivos son una línea amarilla que se dibuja sobre el ojo, a modo de ceja, y que se prolongan en la parte posterior formando un pequeño penacho de plumas del mismo color. Los ojos son rojos al igual que el pico, aunque puede presentar variantes del rosa al naranja.
Coloniza las islas y costas subantárticas próximas a Nueva Zelanda, Sudamérica y África.
Se conocen dos subespecies -tres según algunos autores, que le atribuyen a la moseleyi la condición de especie propia-:
- Chrysocome chrysocome.
- Chrysocome filholi.

El periodo de reproducción de estas criaturas gregarias suele iniciarse en octubre, realizándose la puesta a finales de ese mismo mes. Aquella está constituida por dos huevos, que se depositan entre las rocas o en pequeñas oquedades naturales que se abren en el suelo y que se recubren con excrementos y hierbas, o en hoyos hechos en el suelo,  que se protegen con tierra, plantas y piedras.  Los dos miembros de la pareja se ocupan de la incubación y crianza de la descendencia. Durante la fase de incubación las ausencias de cada sujeto pueden prolongarse hasta dieciseis días, tiempo que dedica a la búsqueda de alimento; después retorna al nido para hacerse cargo de la incubación. La eclosión se produce a finales de noviembre. Únicamente suele prosperar uno de los huevos. Si nacen los dos polluelos, lo habitual es que solemente sobreviva uno de ellos. Durante los primeros días es el padre el que se ocupa del cuidado del pequeño, siendo la madre la que sale en busca de alimentos. Conforme aumentan las necesidades calóricas de la cría, el macho se incorpora a la tarea. Durante la ausencia de los progenitores los pollos se agrupan en guarderías o "creches".
La dieta de esta ave está constituida por pequeños cefalópodos, peces, crustáceos y krill.
A pesar de que en el pasado el hombre sometió a estas criaturas a una persecución implacable, pues eran utilizadas como fuente nutricia, en la actualidad se estima que existen más de siete millones de ejemplares.

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