martes, 20 de marzo de 2007

Las grullas de la Laguna de Gallocanta (uno)


Taxonomia

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Gruiformes
Familia: Gruidae
Género: Grus
Especie: G. grus
Nombre binomial: Grus grus
Nombre común: Grulla comun


La Laguna de Gallocanta.
Se encuentra situada a mil metros de altitud, entre las provincias de Zaragoza y Teruel, comprendiendo los términos municipales de Bello, Berrueco, Las Cuerlas, Gallocanta, Santed y Tornos.
Sus orígenes hay que situarlos en el pleistoceno. Una falla en el Sistema Ibérico determinó la aparición de este vaso
endorreico.
Un medio ambiente mucho más frío y lluvioso que el actual configuró sus primitivas dimensiones, superiores en al menos doce veces a las actuales.
En esta zona se producen fuertes oscilaciones de temperatura, pudiendo rebasarse los
veinte grados bajo cero en invierno y superar los treinta en verano.
Se la considera la mayor laguna interior de Europa y el referente continental más importante en lo que se refiere a la observación de las grullas, ya que constituye paso obligado de estas aves migratorias.
La superficie húmeda que ocupa varía cada año, en función de las precipitaciones.

Las grullas (grus grus).
Las grullas, del orden de las gruiformes y de la familia de las gruidae, son aves muy escandalosas, de voz atrompetada y fisonomía parecida a la cigüeña. Su futuro se encuentra seriamente amenazado, por cuanto quedan en Europa pocas llanuras en las que se alternen los humedales con los terrenos secos, condición imprescindible para asegurar su reproducción.
Son aves grandes, de hasta 115 centímetros de altura y 240 de envergadura, huidizas y tímidas; en estado adulto son de color gris cenizo, más oscuro en el cuello y las patas, y casi negra una parte del plumaje de la cola y el contorno del pico. De los ojos nacen bandas laterales blancas que descienden por el cuello. Tienen una mancha roja sobre los ojos.
De vuelo cuneiforme, son aves migratorias que pasan los meses
cálidos en el norte de Europa (países escandinavos, Polonia, Alemania...), donde llevan a término la cría. En el mes de abril ponen de dos a tres huevos, alternándose la pareja en su incubación, que dura 29 días. Los primeros vuelos los inician a las nueve o diez semanas de vida.
Con el otoño inician el proceso migratorio, buscando temperaturas más suaves.
Su destino final suelen ser las dehesas extremeñas, especialmente las pacenses, si bien algunas de ellas alcanzan el continente africano y se instalan en el Atlas, después de haber recorrido más de 2.500 kilómetros. La laguna de Gallocanta se ha convertido en obligado lugar de paso para estas criaturas; allí se producen grandes concentraciones, especialmente en los meses de noviembre y febrero, en que pueden llegar a coincidir más de cuarenta mil ejemplares. Se recomienda por tanto que acudan en estas fechas aquellos que quieran observarlas o fotografiarlas.
Es un animal andarín y omnívoro, dedicando buena parte de su tiempo a alimentarse de insectos, semillas, raíces tiernas, etc.
Para poder alzar el vuelo precisa correr unos metros con las alas desplegadas.
Suele emparejarse para toda la vida y el cortejo nupcial resulta todo un espectáculo.

Curiosamente, los pastores rusos suelen amaestrar algún ejemplar para que cuide de sus rebaños.

Las grullas, protagonistas de una hermosa leyenda.
Para los asiáticos la grulla es un animal sagrado que simboliza la longevidad pues, según se dice, vive más de mil años.
El origami es el equivalente oriental de la papiroflexia y consiste en diseñar figuras con trozos de papel sometidos a sucesivos pliegues.
Cuando alguien le regala a un enfermo una grulla de papel está deseándole su próximo restablecimiento; y si eres capaz de hacer mil se te concederá cualquier deseo, por descabellado que pueda parecer.
Lo cierto es que no siempre se cumple esta afirmación. Sadako Sasaki era una niña japonesa que con dos años sobrevivió a la explosión atómica de Hiroshima aunque, lamentablemente, las radiaciones recibidas le provocaron una leucemia.
Sadako, deseosa de materializar el deseo de su sanación, comenzó a trabajar con sus deditos y, una tras otra, fue creando grullas de papel hasta completar 644. Por desgracia, la muerte vino en su busca antes de que pudiera cumplir su objetivo, que culminaron sus compañeros de escuela.
En el Parque de la Paz, de Hiroshima, la escultura de Sadako, con una grulla dorada en la mano, lanza al mundo este mensaje: "este es nuestro grito, esta nuestra plegaria: paz en el mundo".
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