
Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Mammalia
Subclase: Theria
Infraclase: Placentalia
Orden: Carnivora
Suborden: Caniformia
Familia: Ursidae
Subfamilia: Ursinae
Género: Ursus
Especie: U. arctos
Nombre binomial: Ursus arctos
Nombre comun: Oso pardo
Son ocho las especies de oso que pueblan nuestro planeta. El oso pardo es una de esas especies, dividiéndose a su vez en dieciseis subespecies, siendo el Ursus arctos arctos el oso pardo europeo.
El oso pardo, contrariamente a lo que pudiera pensarse, tiene garantizada su supervivencia, ya que su censo se estima en mas de doscientos mil ejemplares que se distribuyen por un inmenso territorio, como puede apreciarse en el mapa que se muestra a continuación, extraido de wikipedia. No obstante, en Europa occidental ha sufrido una importantísima regresión durante los últimos ciento cincuenta años, a causa de que el hombre le ha considerado un competidor.En los Pirineos, Picos de Europa, Balcanes y Alpes la especie ha sido reintroducida con relativo éxito.

El oso pardo alcanza una altura superior a los dos metros y un peso superior a los trescientos kilos, medida y peso ampliamente rebasadas por la subespecie kodiak, que ocupa el Norte de América. En libertad puede llegar a vivir treinta años. Las hembras son bastante mas pequeñas que los machos.
Posee un intenso y abundante pelaje de color pardo, que renueva cada año, y poderosas patas (provistas de cinco dedos con largas y curvadas uñas, que le permiten trepar por los árboles, como si de felinos se tratase) y dentadura con desarrollados caninos, adaptadas para dar cuenta de una variada alimentación, desde los vegetales y la miel hasta la carne y el pescado.

Su actividad ordinaria viene determinada por los niveles de presión circundante a los que se encuentra sometido. Cuando tiene que compartir espacios con el hombre reduce la actividad diurna, eludiendo de este modo posibles encuentros. Es capaz de recorrer grandes espacios en busca de alimentos.
En la estación fría el oso pardo cae en un estado de semihibernación, preservando sus constantes vitales gracias a las reservas de grasa acumuladas.
Aunque habitualmente se desplaza apoyando en el suelo las cuatro patas, es capaz de adoptar la posición bípeda, especialmente cuando va a entrar en conflicto o cuando quiere intimidar. Las osas con crias son tremendamente agresivas.

El verano es la época de celo. De hábitos polígamos, la madurez sexual la alcanza a los cuatro o cinco años de vida.
Llegada la época de reproducción, el macho delimita su territorio, arrancando la corteza de los troncos de los árboles y frotándose contra ellos para impregnarlos con su olor. La invasión del territorio por otro macho puede acabar en una espectacular pelea.

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