lunes, 12 de septiembre de 2011

Caballo (Equus ferus caballus)


Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Perissodactyla
Familia: Equidae
Género: Equus
Especie: E. ferus
Subespecie: E. f. caballus
Nombre trinomial: Equus ferus caballus
Nombre comun: Caballo

Si un animal ha despertado desde antiguo la curiosidad y el respeto del hombre, ese es el caballo, hermoso y dócil animal que ha compartido con aquél todo tipo de actividades: desde la económica a la lúdica, pasando por la bélica.
Fueron los pobladores de la Península Arábiga los que hace más de nueve mil años convirtieron al indómito equus ferus, o caballo salvaje, en el apacible equus ferus caballus, o caballo doméstico.
El último caballo salvaje, el equus ferus ferus, denominado tarpán, habitó la estepa rusa hasta la segunda mitad del siglo XIX, en que se extinguió víctima de la cacería indiscriminada.
Dentro del género se integran, además del caballo, el asno y las diferentes especies de cebras, criaturas estas últimas que nunca se han subordinado al hombre.
Al igual que sucede con el resto de hervíboros, el caballo salvaje ha sido fuente nutricia de los grandes carnívoros, por lo que el doméstico conserva características genéticas que lo hacen asustadizo, lo que no impide que la hembra defienda a su cría en caso de peligro.
Este temperamento miedoso dificulta que pueda alcanzar estados de sueño profundo. Por la noche únicamente se muestra más confiado cuando se encuentra con otros congéneres, pues establecen turnos de vigilia para cuidar el sueño de los demás.
Se trata de un animal social, que se agrupa en manadas, dirigidas normalmente por una yegua alfa.
Fácil de domesticar, separado del grupo o de la compañía humana, el caballo puede terminar desarrollando comportamientos patológicos.

A lo largo de la historia, caballos domésticos abandonados en la llanura o huídos del dominio humano, han terminado asilvestrándose y conformando grandes manadas. Es lo que se produjo en América, tras su reintroducción en el continente por los conquistadores españoles. Estos equinos que recorrían las praderas del Norte de América y de México fueron llamados cimarrones o mustangs, siendo los indios los que posteriormente los capturaron y domaron nuevamente.
Proliferaron de tal manera, que a principios del siglo XX los agricultores los sometieron a persecución y matanza. Afortunadamente, en los años sesenta las autoridades norteamericanas aprobaron la protección de la especie y en la actualidad todavía pueden verse pequeñas manadas cabalgando con entera libertad.
El caballo en cautividad puede llegar a vivir cuarenta años, alcanzando las hembras la madurez sexual a los cuatro. Tras once meses de embarazo, la yegua pare un único potro.
Son numerosas las razas existentes en la actualidad, figurando entre las mas celebradas la andaluza o española, por la belleza de su porte y su habilidad para realizar vistosas piruetas, dentro de lo que se denomina "doma española".
El caballo puede desplazarse realizando diferentes tipos de movimientos, pero el hombre lo ha preparado para que básicamente camine al "paso", al "trote" y al "galope". Al paso levanta las patas una por una; al trote alza a la vez la pata anterior y la posterior de los lados opuestos. Cuando galopa hay momentos en los que el caballo tiene las cuatro patas en el aíre.
Su tamaño y peso varía en función de la raza. Los hay de fuerte complexión, que se utilizan para trabajos de arrastre y carga; esbeltos y ligeros, apropiados para la monta y la doma, y pequeños, denominados ponis. Un caballo de monta ronda los quinientos kilos de peso, en tanto que los de carga pueden alcanzan los mil.
Su carácter temeroso, similar al de las personas autistas, favorece la interrelación entre aquellos y quienes padecen este tipo de trastorno. La equinoterapia se viene aplicando desde la década de los años cincuenta a niños autistas y con síndrome de Dawn, habiéndose apreciado importantes avances conductuales y de comunicación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario