martes, 13 de septiembre de 2011

Pongo abelii (Orangutan de Sumatra)




 

Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Primates
Suborden: Haplorrhini
Infraorden: Simiiformes
Superfamilia: Hominoidea
Familia: Hominidae
Subfamilia: Ponginae
Género: Pongo
Especie: P. abelii
Nombre binomial: Pongo abelii
Nombre comun: Orangután de Sumatra

Situadas en el sureste asiático, las selvas tropicales de las islas de Borneo y Sumatra acogen a uno de los hominidos que, junto con el gorila y el chimpancé, integran el género de los grandes simios: el orangután.
Los nativos llamaban a estas criaturas "hombres de la selva" y pensaban que, aunque podían hablar, habían renunciado a servirse del lenguaje oral.
Estos hermosos y apacibles animales de tamaño considerable (los grandes machos pueden alcanzar los dos metros de altura y superar los ciento cincuenta kilos de peso), luengos, aunque escasos, pelos de tonalidades rojizas y largas extremidades superiores, son de costumbres arborícolas, desplazándose de rama en rama con la ayuda de sus grandes y poderosos brazos y de sus largas manos. Duermen en los nidos que fabrican cada noche en las ramas árboles.
Su hábitat esta siendo sometido a una intensísima presión humana por lo que su supervivencia como seres libres corre grandes riesgos. Los mayores peligros que les amenazan son la extensión de las tierras de cultivo, la tala indiscriminada de árboles y la caza furtiva.
Dotados de un alto nivel de inteligencia, los orangutanes no suelen eludir la presencia de los hombres, e incluso se sienten atraidos por sus poblados. Se les ha visto cubrirse la cabeza con grandes hojas para protegerse de la lluvia y servirse de objetos para golpear o para lanzarlos como proyectiles. Son capaces de arrancar las hojas de una ramita que luego utilizarán para extraer miel de los huecos de los árboles o termitas de sus nidos. Observados en cautividad, se ha podido constatar su capacidad para desatar nudos o para resolver mentalmente determinado tipo de situaciones planteadas por el hombre.
Son generosos con otras criaturas de su especie y se tiene constancia de que han acogido en el grupo familiar a crías huérfanas.
En el Zoo de Washington se ha podido verificar que los orangutanes tienen conciencia de su propio yo, identificándose en el espejo. Chantek, un orangután del zoológico de Atlanta se sirve de este instrumento para colocarse unas gafas de sol o para hurgarse en los dientes.
 
Científicos de la Universidad de Saint Andrews, en Escocia, han podido identificar hasta cuarenta gestos que formarían parte del lenguaje simbólico utilizado por estos animales para comunicar deseos como el de jugar, estar solo, alimentarse, llamar a un congénere, etc.
De hábitos alimentarios básicamente vegetarianos, sienten predilección por la fruta, aunque su dieta también está constituida por hojas y cortezas de los árboles e insectos.
En libertad pueden alcanzar los cuarenta años de edad, superando los cincuenta en cautividad.
Los machos son menos sociables que las hembras. Suelen internarse en la selva emitiendo poderosos rugidos con los que advierten a otros machos de su presencia.
Aunque las hembras únicamente paren una cría cada ocho años, el periodo de embarazo es similar al de la especie humana. Entre madres e hijos se establecen estrechísimos vinculos afectivos, ya que los pequeños son muy dependientes y necesitan de la asistencia materna hasta los seis o siete años. Durante los dos primeros años de vida los desplazamientos los realizan sobre las espaldas o asidos al vientre de su progenitora.
Son dos las especies de orangután existentes:
- El orangután de Sumatra.
- El organturán de Borneo.
El de Sumatra es más pequeño que su vecino de Borneo y más escaso, encontrándose en la actualidad en peligro crítico de extinción.

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