jueves, 9 de octubre de 2008

Cupressus sempervirens (Cipres comun)

Taxonomia
Reino: Plantae
División: Pinophyta
Clase: Pinopsida
Orden: Pinales
Familia: Cupressaceae
Género: Cupressus
Especie: C. sempervirens
Nombre binomial: Cupressus sempervirens
Nombre común: Ciprés del Mediterráneo, ciprés común, ciprés piramidal, ciprés italiano, ciprés de los cementerios.

El ciprés es un árbol, del orden de los pinales, propio de climas cálidos o suaves.
De rápido crecimiento y alto y recto porte, se utiliza fundamentalmente como elemento ornamental.
Dentro de este género se agrupan más de veinte especies, siendo la Cupressus sempervirens la más significativa en el entorno mediterráneo.
Propio de este y sur del Mediterráneo, se conocen ejemplares del cupressus sempervirens (sempervires significa "siempre vigoroso") que han alcanzado el milenio de edad y los treinta y cinco metros de altura, aunque lo habitual es que no exceda de los treinta.
Permanentemente verde, ya el mundo grecorromano lo utilizó en la decoración de parques y jardines, si bien se asocia fundamentalmente con los cementerios, donde se yergue solemne hacia el cielo como si pretendiese ayudar a las almas de los difuntos a alcanzarlo mas fácilmente.
También se emplea para levantar muros vegetales que protejan los cultivos del viento.
Según Teofrasto, este árbol estaba consagrado a Hades, el dios de la muerte, ya que una vez talado, sus raíces no vuelven a dar nuevos brotes.
Horacio, por su parte, nos cuenta, que se enterraba a los muertos con una rama de este árbol y se les envolvía con sus hojas.
También se le consideraba símbolo de la hospitalidad. Dos ejemplares colocados a la entrada de una casa significaba que su propietario daría cama y comida a los viajeros durante algunos días.
Se adapta bien a todo tipo de suelos a excepción de los húmedos y arenosos y soporta bien la sequía y las altas temperaturas, siendo sensible a los fríos muy intensos.
Uno de sus peores enemigos es la cancrosis o "seca del ciprés", enfermedad originada por el seridum cardinale, un hongo que puede llegar a acabar con la vida del árbol.
Su madera es de buena calidad y larga vida, por lo que se ha utilizado para la construcción naval.
Las puertas de la Basílica de San Pedro están hechas de esta madera y siguen intactas a pesar de los más de mil años transcurridos.
Paradójicamente, a pesar de ser el árbol por excelencia de los cementerios, se le considera el árbol de la vida, debido a los múltiples usos que tiene en medicina gracias a la gran cantidad de tanino que contienen sus frutos.
Se utiliza para el tratamiento de las varices, hemorroides, próstata, diarreas, hemorragias uterinas, hemoptisis, diurético, fiebre, tos...

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