martes, 10 de enero de 2012

Himantopus himantopus (Cigueñuela)


 Taxonomia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Infrafilo: Gnathostomata
Clase: Aves
Subclase: Passerae
Superorden: Ciconiimorphae
Orden: Charadriiformes
Suborden: Charadrii
Superfamilia: Recurvirostroidea
Familia: Recurvirostridae
Especie: H. himantopus
Nombre binomial: Himantopus himantopus
Nombre comun: Cigueñuela

Esta esbelta ave de costumbres limícolas, que junto con las avocetas se integra en la familia recurvirostridae, pasa las horas buscando alimento entre el lodo de los humedales, sirviéndose para tal fin de sus largas y finas patas sonrosadas y de su extenso y afilado pico negro, de unos seis centímetros de longitud. Si establecemos una relación entre cuerpo y patas, la cigueñuela es, comparativamente, la especie avícola provista de las extremidades más largas.
Su alimento está constituido por insectos y otros invertebrados, pequeños crustáceos y peces, los huevos de estos, anfibios, etc. Suele caminar con el cuello encogido, estirándolo cuando se sobresalta. El sonido que emite es muy agudo, pudiendo resultar molesto.
Durante el día puede verse a la cigueñula desarrollando la actividad nutricia en soledad, en pareja, o acompañada de algunos otros congéneres. Por la noche, por el contrario, se agrupa en bandadas que se encaramas en las ramas de los árboles, ya que así se siente más protegida frente al ataque de sus potenciales depredadores. Vuela poco y a escasa altura, salvo cuando inicia los movimientos migratorios.
La cigueñuela pasa los inviernos en África, instalándose durante las estaciones cálidas en la cuencia del Mediterráneo y de los mares Negro y Caspio. Ocasionalmente, puede alcanzar las Islas Británicas y el norte de Europa.
Salvo las plumas del anverso alar, que son de color negruzco en los machos y pardo en las hembras, el resto del plumaje es níveo. Algunos machos presentan una mancha negra en la cabeza que, en ocasiones, se prolonga a lo largo del cuello. Algunas hembras presentas manchas grisáceas en la cabeza y cuello.
El periodo de celo se inicia con la llegada de la primavera, poco después de haber concluido la migración africana, no siendo infrecuentes los conflictos entre machos.
Nidifican en el suelo, en zonas próximas al agua, sirviéndose de barro y materia vegetal para realizar construcciones poco elaboradas. La puesta está constituida por hasta cinco huevos que son incubados por la pareja. La eclosión se produce transcurridas algo menos de cuatro semanas. Cuando ven en peligro la nidada, simulan tener un ala rota, con lo cual desvían hacía sí mismas la atención de los posibles agresores. En casos extremos, no dudan en atacar con su pico al intruso, llegando a manifestar ese comportamiento incluso con el hombre.


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